Cuando hablamos de cerrar ciclos, nos referimos a procesos de la vida que comienzan, se desarrollan y concluyen. Algunos de ellos son agotadores y desgastantes, por eso es importante aprender a cerrarlos, seguir adelante y evitar quedarnos estancados. Cada etapa vivida nos va llevando a ir cerrando ciclos nuevos y pasando páginas. Un ciclo se cierra y otro comienza. Todo tiene un tiempo determinado y así como la tierra gira y gira, así sucede con nuestra vida. Un constante movernos para no estancarnos, por ésta razón, debemos meditar en lo que debemos concluir, para así iniciar lo nuevo de la temporada que Dios desea que comencemos. No debemos observar los tiempos bajo la lupa del mundo, sino terminaremos desanimados. Nuestro foco debe estar puesto en Cristo Jesús como autor y consumador de la fe.

Nadie más que Dios desea vernos bien y viviendo lo nuevo y bueno que ha preparado para nosotros. Piensa en las acciones que cometes que le desagradan. Palabras negativas que lanzaste en contra de los demás o malos pensamientos que se atravesaron por tu cabeza. Tantos desafortunados momentos que los volvimos patrones repetitivos, que terminamos adoptándolos, como dinámica natural de la vida. Aunque sepamos bien, que éstos no son gratos a Dios. Te invito con esta reflexión, a terminar todo aquello que iniciaste, pero que por abandono o pereza mental, tiempo después no has concluido. Una conversación pendiente, asistir a un lugar, firmar algo, realizar una llamada telefónica, buscar a alguien que hace mucho tiempo no ves, tomar una decisión a la que le temes. Piensa en todo aquello que implique «terminar» algo. Te motivo a que lo hagas, pero lo hagas bien.

Establece prioridades en tu agenda para ti mismo. Sácale un espacio y analiza, si eso que te tiene pensando, podría ser algo que ya cumplió su ciclo y puedas así pasar a otra nueva etapa. Quizás iniciar esa nueva, dependa de ti y no de los demás como habías pensado y dicho. Un empujón y determinación, marcarán un nuevo punto de partida en tu vida hoy. Cierra ciclos y perdona. Concluye y ponle punto final a relaciones a medias, que no le aportan nada a tu crecimiento espiritual. Si vives en unión libre, toma la final decisión de casarte con esa persona con la que tienes hijos y que quizás está esperando por ese momento. Quizás en algún lugar, hay alguien espera un abrazo reparador tuyo. Deja a un lado el orgullo y obedece a Dios. El Espíritu Santo se encargará mientras lees esto, de activarte y movilizarte a OBEDECER.

Cualquiera sea la acción que tomes, piensa en lo que ganas y la recompensa de hacer las cosas a la manera de Dios. Si sientes que tu hogar es un fuego cruzado permanente, busca ayuda de consejeros y no te adelantes a abandonar el barco de tu matrimonio, sin primero darte a una oportunidad para que el Señor les restaure. Dios hizo todo hermoso en su tiempo. Él es el dueño de los tiempos y de las razones. Él siempre en cada circunstancia, tomará el control y obrará a tu favor. Recuerda que Dios no ha terminado contigo. Suscríbete a este blog y recibirás notificación cada vez que suba una nueva entrada. Reenvía el enlace de ésta reflexión a tus amigos y familiares. Deja tu comentario al final. Abrazo fraterno para todos.

Pr. José Ángel Castilla

1 comentario

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