Es de humanos equivocarse y en nuestras relaciones, hemos fallado a otros muchas veces. Sea por inmadurez, con o sin intención, hemos murmurado, ofendido, hecho bromas pesadas y hasta bullying. Tergiversando y malentendiendo situaciones, llegamos a pensar mal y juzgamos a las personas, matando algunas relaciones para siempre. Hablar bien es un don y usar las palabras adecuadas para evitar ofender y dejar una buena impresión, es algo en lo que debemos trabajar cada día. Las palabras son saetas y tienen la capacidad de crear, dar vida, bendecir, pero también destruir, matar o maldecir. Una palabra mal dicha hace más daño que un golpe físico. Las palabras nos pueden marcar positiva o negativamente de por vida.

Un día presidí una reunión de trabajo y confundí involuntariamente a un asistente a la misma, con otra persona. Había tantas personas allí reunidas, que me confundí y le dije algo a la persona equivocada. Cuando ella me lo hizo ver ya era tarde. Rápidamente actué y le pedí perdón en público y al verla llorar, porque sin intención alguna de mi parte, se dolió con un comentario que hice, me acerqué a abrazarla y afirmarla delante de todos los asistentes. No estamos exentos de cometer involuntarios errores como el mío. Cuando fallamos a alguien, además de pedirle perdón, es importante mostrar una actitud de genuino arrepentimiento y buscar reparar a la persona ofendida o dañada.

La reparación debe incluir gestos, actos de servicio y cuidado para con el afectado. Estos actos de arrepentimiento, denotan que las personas son importantes para nosotros y no queremos llevarnos por delante a nadie. Pregúntate hoy, si hay relaciones fracturadas en tu vida por falta de reparación de palabras y actos. Quizás el orgullo o la torpeza en tus palabras te ha llevado a pisar a otros. La Palabra nos insta a buscar la paz y dar el primer paso nosotros. No debemos esperar a que los demás lo hagan. Dios nos entregó un nuevo corazón y vale oro. Si alguien lo pisó y no le dio valor, recomponte en medio de la situación difícil y no te dejes afectar. No permitas desestabilizarte emocionalmente por las malas actitudes de otros. Date una porción importante de amor propio y no le eches perlas a los cerdos, ya que jamás las valorarán.

Aprende a perdonar, bendecir, sacudir el polvo de tus pies e irte de retirada sabiamente si las otras personas no desean reconciliación contigo. Cuida tus palabras. Tienen el poder de crear pero también de destruir. Nunca lo olvides. Recuerda que Dios no ha terminado contigo. Suscríbete a este blog y recibirás notificación cada vez que suba una nueva entrada. Reenvía el enlace de ésta reflexión a tus amigos y familiares. Deja tu comentario al final del blog. Abrazo fraterno.

Pr. José Ángel Castilla

9 comentarios

  1. Saludos. Muy bonita enseñanza e importante llevarla a la practica. Nuestras palabras pueden convertirse en bendicion o maldicion, debemos pensar antes de hablar, sobre todo cuando cuando se involucran las emociones. Ejercitar el autocontrol para no dañarnos a nosotros ni dañar a otros, procurando que nuestras palabras sean ese balsamo que levanten. Muchas bendiciones

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  2. Así es, Pastor, hay que aprender a disfrutar de la compañía de personas imperfectas 🐣 y no dejarnos cargar por frases o palabras imprudentes. Hay que aprender a darle la vuelta a la situación enfocando la mirada hacia arriba 👆😁🙏 Y, por otra parte, tenemos que tener la humildad de pedir perdón y reparar cuando somos nosotros los que ofendemos sin querer. El perdón es un estilo de vida, nos enseñó Jesús, 70 veces 7. Gloria a Dios, nada somos sin Él 🙏🌾

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  3. Gracias Pastor por este espacio de edificación. Cuando Cristo vive en nuestro corazón, Su amor nos impulsa a ser humildes, a perdonar y pedir perdón, a vivir en armonía y bendecir a los demás. Bendigo su vida y ministerio, Dios continúe dandole sabiduría.

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  4. Excelente devocional, bendigo su vida y la de sus seres queridos, deseo de corazón que Dios le siga dando cada vez más sabiduría y lo siga usando ministerialmente 🙇‍♂️🙏

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  5. Amén. Cada día debemos trabajar en nuestra manera de hablar. El Espíritu Santo hablará por medio nuestro en situaciones de conflictos y nos ayudará en estos desafíos. Bendigo su vida pastor, tremenda reflexión que nos ayudan a crecer cada día más en el Señor.

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