Una de las primeras verdades que aprendí a escribir en mis años preescolares, fueron las repetitivas planas que la maestra nos dejaba de tarea, con la frase: DIOS ES AMOR. Tomó mucho tiempo para que esa tarea infantil, pero de gran VERDAD, se revelara a mi corazón y la creyera, como la gran base del evangelio que creo, comparto y busco modelar. Si ese fundamento, no está claro en nuestra vida, vana es nuestra fe. Sólo conoceremos y repetiremos versículos bíblicos, que serán como semillas sembradas en terreno de pedregales, hostiles, duros, pero totalmente carentes de amor, porque no hemos permitido que ese profundo amor nos transforme y afecte nuestro comportamiento. He visto a cristianos reírse de las personas amorosas y cariñosas. ¿Qué evangelio pretendemos entonces modelar? Amar no es de débiles sino todo lo contrario. Sin amor somos frágiles y dependientes de la aprobación de los demás. Jesús nos enseñó que la ley se resumía en un solo mandamiento: AMAR A NUESTRO PRÓJIMO COMO A NOSOTROS MISMOS.

Tendemos por la naturaleza caída con la que luchamos, a ser egoístas. Razón por la cual, amar incondicionalmente no es fácil. El ingrediente más importante en nuestras relaciones se llama AMOR. Estamos llamados a mostrarlo a los demás creyentes y también a los débiles en la fe. El Señor desea que todos seamos conocidos por una razón: PORQUE NOS AMAMOS. Dios nos regaló diez mandamientos: Cuatro de ellos nos hablan de nuestra relación con Dios y los seis restantes, nos instan a la buena relación con nuestros semejantes. Luego entonces, las relaciones son muy importantes para el Señor y todos sus mandatos, nos hablan de ellas. Es clave como un gran rector de vida, llevarnos bien con Dios, con nosotros mismos y con la gente, antes que pensar sólo en esforzarnos en sólo tener o llenarnos de cosas. No podemos dejar que las ocupaciones cotidianas, nos roben el tiempo que necesitamos, para que sea invertido en cultivar buenas relaciones.


EL SENTIDO DE LA VIDA ES AMAR A DIOS Y A LA GENTE. Reflexiona en estas verdades y toma decisiones respecto a las personas difíciles de amar y también aquellas a las que te cerraste emocionalmente, porque las consideraste tóxicas. Decide en la vida, basado en los principios de Dios, no en emociones o lo que mejor te parece. Nunca olvides que el Dios de amor no ha terminado contigo. Suscríbete a este blog y recibirás notificación cada vez que suba una nueva entrada. Reenvía el enlace de ésta reflexión a tus amigos y familiares. Deja tu comentario al final del blog. Abrazo fraterno para todos.

Pr. José Ángel Castilla

2 comentarios

  1. Gracias Pastor por este mensaje de AMOR, definitivamente el AMAR es una decisión, esa decisión va cargada de cariño, afecto, lealtad, honestidad, verdad y muchas otros ingredientes como los que Usted me muestra en su escrito. Dios bendiga su vida !!!! Feliz Día !!!

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  2. Saludos. Buen mensaje. El amor es importante en nuestro diario vivir, es tan cierta esta verdad que dice en su palabra que Dios es amor, y sin el presente en nuestra vida la vida no tiene sentido ni proposito. Bendiciones🙌

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