La cita más importante


Cuando carecemos de cosas y nos sentimos necesitados de obtenerlas, incrementamos nuestra búsqueda de Dios. Entonces oramos con fervor, asistimos a la iglesia con más frecuencia que nunca y pareciera como si quisiéramos demostrarle a Dios que lo estamos buscando con un interés genuino. A la hora de que en su fidelidad, amor y misericordia, nos responde a lo que pedimos, cesa inmediatamente la búsqueda de él. ¿Te suena familiar lo que acabas de leer? Será que somos interesados con el Señor y lo vemos como el genio de la lámpara, listo para conceder deseos? A veces cuando recibimos las bendiciones de Dios, nos comenzamos a excusar, de no tener tiempo para la cita más importante del día, por atender los requerimientos y demandas hechas por «las bendiciones recibidas». Nunca pierdas la sencillez y el ser enseñable, con aquellos que tienen más experiencia y años que tú, para que aprendas de ellos.

Sin Dios, nos hacemos independientes y suficientes en nosotros mismos. Esta es la consecuencia de no tener tiempo para orar, ir a la iglesia o reunirnos con personas que nos influyan espiritualmente, pero para el trabajo, la diversión, el deporte, la vida social y el ocio, si hay espacio en la agenda. ¡Es desconcertante! «Sin dinero y desempleados pero con Dios», o «bendecidos y sin tiempo para buscarlo.» ¿Que opinión te merecen estas dos expresiones? Te leo en los comentarios.

Si estar «Bendecido» y no tener tiempo para una cita con Dios, es la nueva vida, prefiero la anterior. Israel, nación que vivió 40 años en un desierto, sólo dependiendo de Dios, fue advertida a no olvidar esos años difíciles antes de ingresar a la tierra prometida. La abundancia de una bendición, no nos puede dar amnesia, ser orgullosos y desconocer que fue Dios quien nos bendijo. Cuidemos el corazón de no ser interesados y desagradecidos con el Señor. No juguemos a las apariencias: Asistir a la iglesia, aparentar ser muy espirituales, con un falso interés en crecer. Quizás un día pediste al Señor por provisión material, un trabajo, una empresa, liberación de un dinero retenido, una familia, etc. Tan pronto el Señor respondió, te alejaste y abandonaste la oración. Vuelve a tú senda antigua, al altar enmohecido y sucio que dejaste un día en donde tanto orabas. Reorganizarse es una prioridad. Establece hábitos espirituales que antes practicabas y no cambies a Dios por tu nueva «bendición». Si tienes mucho y eso te llena tanto, cuida que sea el Señor tu centro y no pierdas el enfoque.

La verdadera BENDICION es completa, lo incluye a El, enriquece y no añade tristeza. Si buscar del Señor no hace parte de nuestra intimidad diaria, dejamos de crecer espiritualmente y nos volvemos carnales. Se nota en lo que decimos y la forma en la que lo hacemos. Reflejamos una incorrecta imágen de Dios y sus bendiciones. Mostramos sólo stress, enfermedades por trabajar tanto y ambición de producir y ganar. Es triste ser tan interesados en sólo buscar a Dios cuando nos conviene. No hagas de tú BENDICION algo pasajero. Dios es eterno y no compite con «cosas». Sea agradecido con la fuente de su bendición. El no ha terminado contigo. Suscríbete a éste blog y recibirás notificación cada vez que suba una nueva entrada. Comparte el link de este mensaje con tus amigos y familiares. Deja tu comentario al final. Abrazo fraterno para todos y feliz fin de semana.

Pr. José Ángel Castilla

4 respuestas a “La cita más importante

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