Jamás duerme, el Dios que nos cuida


Hay situaciones inesperadas y no planeadas que nos pueden ocurrir en la vida. Golpes físicos o emocionales de situaciones adversas, que logran impactar el alma y por los cuales no podemos hacer otra cosa, que elevarla al creador y darle gracias, porque aunque no entendamos los por qués vividos, no desconocemos que tenemos a un Dios, que no se cansa de guardarnos en el momento que experimentamos peligros extremos. El día de ayer, cuando conducía mi automóvil camino a la iglesia, fui investido en la parte trasera del mismo, por una camioneta que venía detrás mío a gran velocidad. El golpe fue tan fuerte, que destruyó gran parte del baúl y la defensa trasera del auto. Tocó llevarlo al taller del concesionario donde recientemente lo adquirí para reparación de los daños causados.

En medio de todo lo que pasó, le doy gracias a Dios porque no sufrí cortaduras o lesiones graves, más allá que la impresión emocional y un leve malestar en mi espalda y cuello por lo ocurrido. Agradezco a mi Padre eterno, que el accidente no ocurrió transportando a mi hija, a quien hacía poco tiempo la había dejado en el colegio. Una vez más vi la protección de Dios sobre mi vida, mostrándome que no se adormece ni se fatiga quien me guarda. La sombra protectora del Señor estuvo conmigo. Las cosas materiales son secundarias y nuestro invisible Dios, irá siempre delante como poderoso gigante librando batallas en el mundo espiritual a nuestro favor.

No podemos planear que un accidente no nos ocurra. Aunque como en mi caso, trate de manejar preventivamente, de ese tipo de situaciones no tenemos el control. Pero si algo tan desagradable como lo que me pasó te llegare a ocurrir, no permitas que el gozo del Señor y su paz te sean arrebatadas del corazón. Doy gracias a Dios por su obra de amor en mi carácter. No busqué culpables, no señalé, ni rotulé a la nerviosa mujer que venía conduciendo la camioneta que me embistió. Ella estaba muy asustada y nerviosa por lo que en su descuido ocasionó. Vi al Señor allí en el camino, protegiéndome del momento adverso. Te invito a que le pidas al Señor que te revista de su gozo y de su paz para que puedas asumir esos momentos difíciles con tranquilidad, sabiendo que estamos llenos de su presencia.

Oro al Señor que nuestras vidas e integridad física y emocional sean guardadas, porque NUNCA DUERME QUIEN NOS GUARDA. Mejor guardador que el Señor, no lo encontrarás jamás. Recuerda que Dios tiene propósitos con nosotros y por ello, su perfecta obra de amor no termina en nuestro corazón, Suscríbete a este blog y recibirás notificación cada vez que suba una nueva entrada. Reenvía el enlace de ésta reflexión a tus amigos y familiares. Deja tu comentario al final del blog. Abrazo fraterno para todos y feliz fin de semana.

Pr. José Ángel Castilla

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