Jonás, nuestro profeta desobediente y pasional que antepuso su parecer al del Señor, se fue al oriente de la ciudad e hizo una enramada y se sentó bajo la sombra de la misma mientras esperaba ver el juicio de Dios sobre ese lugar. Lo que nunca se imaginó fue de que además de la compasión y misericordia que el Señor mostraría para los ninivitas, también permitió que una planta frondosa creciera rápidamente allí y que sus anchas hojas se extendieran sobre su cabeza y lo protegiera del sol. Al sentirse protegido y guardado del inclemente sol, se mostró muy agradecido por la planta. A veces no entendemos el por qué de las cosas que nos suceden, y de quién está detrás de ellas. Nuevamente Dios estaba hablando visualmente a través de la frondosa planta y del gusano que amanecería en la misma y que se terminaría comiendo el tallo por completo, ocasionando que se marchitara.

Vemos al Dios de los detalles, siendo muy gráfico, para que nuestro profeta depresivo en estudio, entendiera el mensaje de Dios. Necesitamos abrir los ojos espirituales y captar el mensaje de amor del Señor por éste pueblo. No podemos ponernos en un plan emocional y egoísta, para no reconocer que Dios provee todo alrededor de nosotros y cada cabello de nuestra cabeza y la hoja de todos los árboles están contadas, sabiendo con exactitud su número. Jonás tenía deseos de morirse, pese a que también el Señor intervino a través de un viento abrasador del oriente que soplaría sobre él y el sol sobre su cabeza, lo debilitaría hasta hacerlo exclamar: «¡Es mejor morir que vivir así!» Jonás es uno de los predicadores más efectivos de la Biblia, pero ni él se dio cuenta de lo que su mensaje produjo. Todo Nínive se convierte, desde su rey hasta el último habitante.


Pese a esto, la lección de la tormenta, la barca que iba a naufragar, el pez que se lo traga y vomita en Nínive, pareciera que no lo hubiese entendido Jonás. ¿Cuántas cosas nos tienen que pasar para entender? ¿Por qué tanta terquedad, ingratitud y testarudez con los designios de Dios? Deja atrás la crítica y los cuestionamientos sobre sus designios. Reflexiona sobre tus caminos y decisiones de quién es Dios para ti. Abre tus ojos espirituales y acciona conforme al mover del Espíritu Santo. Recuerda que Dios no ha terminado contigo. Suscríbete a este blog y recibirás notificación cada vez que suba una nueva entrada. Reenvía el enlace de ésta reflexión a tus amigos y familiares. Deja tu comentario al final del blog.

Abrazo fraterno para todos.

Pr. José Ángel Castilla

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