Cuando era un niño, las emisoras de radio hacían sonar mucho, una balada de un famoso cantante español que decía: «Tropecé de nuevo y con la misma piedra». Esta frase de esa vieja melodía, inspira la entrada de hoy. Todos por una u otra razón, hemos tropezado con LAS MISMAS PIEDRAS una y otra vez. Son tan sabias las palabras de Jesús, al decirnos que los tropiezos son inevitables. Esto significa que en nuestro caminar encontraremos piedras en el camino que no la notaremos pero que nos llevará a golpearnos muy fuerte. La gran pregunta que nos haríamos sería: ¿Cuál es la piedra que nos hace tropezar con bastante frecuencia? Y la segunda pregunta sería: ¿A quién con tus malas actitudes y poca inteligencia emocional haces tropezar tú?

Medita en ambas preguntas. Jesús nos enseña que los tropiezos son inevitables pero también debemos guardarnos de no hacer caer a otros que son menos maduros en la fe que nosotros mismos.

1. Piedras que te hacen caer:

Demasiadas series de televisión con contenido agresivo y lenguaje soez, excesivo tiempo libre y de ocio, hablar de más y negativamente, escuchar conversaciones que no te incumben, contenido inadecuado en Internet que bombardea con lujuria tus ojos, amistades que no aportan nada, nos restan la energía y nos apartan de Dios. También el orgullo y la falta de perdón son piedras en el zapato de cualquier persona que le lacera la fe y daña nuestras relaciones. No olvides que nos movemos en todo tipo de círculos y muchos a nuestro alrededor, no temen a Dios y esperan de nosotros que les alumbremos con nuestra luz y ejemplo.

Si alguien cercano a tí lo ves tropezar, anímale a levantarse y seguir adelante en el Señor y en su genuino arrepentimiento, dale una nueva oportunidad cuando venga a pedirte perdón.

2. Piedras con las que haces caer a otros:

No ser luz, avergonzarte de llamarte cristiano, predicar y no aplicar, reacciones agresivas, decir mentiras, participar en negocios oscuros, ser incumplido, tener un lenguaje soez y usar palabras inadecuadas. Consumir licor y embriagarse, delante de personas para las cuales el alcohol sea una debilidad. Hablar mal de los demás y de la propia familia, entre otras. Necesitamos mantenernos alerta, no ser laxos ni tolerantes frente a personas y situaciones que sabemos serán blanco fácil para hacernos caer. Discierne y sé selectivo. Recuerda que Dios no ha terminado contigo. Suscríbete a este blog y recibirás notificación en tu correo electrónico, cada vez que suba una nueva entrada. Reenvía el enlace de esta reflexión a tus amigos y familiares. Deja tu comentario al final del blog. Abrazo fraterno para todos.

Pr. José Ángel Castilla.

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