Hace tres años fui sometido a una intervención quirúrgica por cálculo renal y cuarenta y cinco días después de esta fui llevado nuevamente para retirar un catéter que me habían dejado como parte del primer procedimiento. Fueron cerca de tres horas que estuve acostado «esperando», entre la sala de preparación y luego en el quirófano. El cirujano llegaría al término de ese tiempo, para realizar el retiro del catéter, trabajo que le tomaría poco menos de media hora. ¿Qué hacer en tres horas de espera en un ambiente así? Acostado allí en la camilla de espera, podemos dar lugar a malos pensamientos. Muchos de los cuales, nos recuerdan lo frágiles y expuestos que estamos frente a cualquier intervención quirúrgica.


Fueron horas de escuchar a personas mayores quejarse llenas de miedo porque las iban a volver a operar, hablaban de errores médicos de otras intervenciones que les realizaron y escuchaba una y otra vez la misma pregunta que médicos y enfermeras nos hacían: «¿Alérgico a algún medicamento? ¿Cirugías que le han realizado?» Muchos de ellos sin mencionar versículos bíblicos, sólo con palabras positivas, trataban de infundir «fe» en cada uno de nosotros. Yo oraba en mi mente todo el tiempo, por esos pacientes y por mí mismo. En mis pensamientos le di tanto valor a conocer la Palabra del Señor. En un momento así con más fuerza que nunca, necesitamos estar aferrados, ser pacientes y esperar.


Pensaba muchas veces: O CREO EN LAS PROMESAS DE DIOS o pienso que voy a cerrar mis ojos y no volveré a despertar más de la anestesia, me van a realizar un mal procedimiento, me infectaré en el quirófano, en fin, todos ellos son finalmente: ¡MALOS PENSAMIENTOS! Si no sometemos nuestra loca y volátil mente a la Palabra del Señor, terminamos creyendo en esos pesimistas y terminales pensamientos, propios de la mente no renovada y llena de miedos, que aunque intenten hacer nido en nuestra cabeza, debemos ahuyentarlos en el nombre de Jesús.

Presta atención a la Palabra, piensa en ella, en los planes buenos que Dios tiene para ti. Medita en la Palabra, de esa forma entenderás mejor lo difícil, tomarás decisiones basadas en la escritura y no en tu experiencia y limitada sabiduría carnal.
Algunos consejos personales mientras esperas:

A. Aprópiate de las promesas del Señor. Por eso es importante leer diariamente la Palabra.

B. Ora y adora. Piensa en la cruz, las llagas de Jesús, su dolor que fue más fuerte que el que tú padeces.

C. Piensa menos en tu necesidad. Alrededor de ti hay alguien que quizás está pasando un momento peor que el tuyo. Busca asistir a otra persona que tenga necesidad también.

D. Enfócate en Jesús, Él te ama y si permitió esa aflicción en tu vida, sabe que la puedes soportar y te está capacitando para un nuevo nivel.

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Pr. José Ángel Castilla

13 comentarios

  1. Amén. La lectura de la Palabra de Dios y la oración nos fortalecen en medio de cualquier prueba, Dios siempre está allí y nos ayuda. Bendiciones Pastor y que Dios siga glorificándose en su vida, gracias por compartirnos este mensaje.

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  2. Amén. Hermoso mensaje Pastor, Dios es bueno, perfecto y prepara el corazón de sus hijos para grandes pruebas, y siempre está allí. Bendigo su vida y que Dios se glorifique aún mas en usted, con abundante salud y sabiduría para que continue edificando la vida de los demás.

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  3. Amén. El tesoro más grande en nuestras vidas es tener a Cristo. Valoro eso y el saber que en medio de cualquier pruebas que estemos pasando, Dios muestra su gloria y su poder sobre nosotros. Gracias pastor por esta reflexión. Abundantes Bendiciones para su vida.

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  4. Meditar en la Palabra de Dios, aún en medio de situaciones que nos inquietan, nos ayuda a enfrentar nuestros problemas. Recuerdo mucho la manera como enfrenté el nacimiento de mi hijo menor, hace ya 23 años: declarando el salmo 23. Maravilloso es el Señor 🙏 Pastor, le deseo una pronta recuperación.

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