Hay un salmista con una hermosa voz y al que admiro mucho y se llama: Salomón de la Rosa. Pertenece al ministerio de alabanza de mi iglesia http://www.cbint.org en la que sirvo desde hace muchos años. «Salo», como de cariño le llamamos, ha compuesto muchas melodías que de manera personal, han ministrado gozo y consuelo a mi corazón. En los momentos de prueba y de dificultad, de esos que todos pasamos y que no nos gusta atravesar, ha sido la adoración un río, que nos conduce fácilmente a la presencia de Dios. En ese lugar son enjugadas nuestras lágrimas, cobramos nuevas fuerzas, mientras levantamos nuestra mirada al Señor, para recibir de su oportuno socorro. En esta oportunidad, «Salo» lanza una nueva melodía: «Y pa’ qué más», que inspira el nombre de nuestra entrada de hoy. Su letra nos hace reflexionar, en que sólo con el Señor lo tenemos todo. Ese es un principio para asentar en nuestro insaciable e ingrato corazón, que siempre quiere más, olvidando toda la perfecta obra que Dios ya hizo por nosotros.


Pensar en ese TODO del Señor, implica no olvidar las bendiciones intangibles recibidas, como lo son la salvación, la herencia del poder habitar en las mansiones celestiales que nos aguardan en la eternidad. Pero hay otros regalos que también hemos recibido del Señor, como lo son: la sabiduría y los dones espirituales, que nos hacen más ricos que cualquier magnate de la tierra. Finalmente, cómo olvidar el regalo hermoso de tener y pertenecer a dos familias: Una biológica y otra espiritual. La primera nos permite gozar del amor de nuestros padres, de un cónyuge o aún la herencia de tener a nuestros hijos. Estos son regalos que en la cotidianidad se nos olvida agradecer el poder tenerlos. La segunda familia, nos entrega hermanos en la fe que nos llenan el corazón y se convierten en un hermoso regalo de Dios.

El Señor nos proveerá a cada una de nuestras necesidades. Desde las emocionales, las espirituales y las físicas. No hay nada que un hijo le haga falta que el Señor no le supla. Hoy es un buen día para agradecerle a Dios por todas sus bendiciones. Si haces el balance de todo lo recibido, tendrás que decirle al Señor como el coro de esta canción: ¿Y pa’qué más?, «Si contigo tengo todo, ahora se que no estoy sólo. Tú me llevas de la mano a triunfar…» El Señor nos dará todo lo necesario y habrá de sobra, aún para bendecir a otros. Recuerda que Dios no ha terminado contigo. Suscríbete a este blog y recibirás notificación a tu correo electrónico, cada vez que suba una nueva entrada. Reenvía el enlace de esta reflexión a tus amigos y familiares. Deja tu comentario al final del blog. Abrazo fraterno para todos.

Pr. José Ángel Castilla

2 comentarios

  1. Amén y toda la gloria al rey de nuestra vida. A diario somos saciado por el amor y la misericordia de nuestro Dios, es tanta y sobreabundante que no nos damos cuenta y muchas veces pedimos más. Nuestro Padre es bueno, es inmensamente dadivoso que no escatima para darnos. El poder reconocer su dádiva permanente es ver con el amor de su corazón.

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  2. Hay tanto por agradecer a nuestro Señor, con Cristo lo tenemos todo. La semana pasada el Señor me llevo a agradecer sus No, los No que nos guardan y protegen, los No que nos dirigen y los No que nos preparan y equipan para el Si de Dios, para el «ya es tiempo», para recibir la bendición. Agradezco a mi Señor por todo el amor y misericordia recibida. Y pa’que mas? Bendiciones pastor.

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