Dios no tienta a nadie ni su deseo es vernos fallarle. Se vuelve contradictorio pensar que un padre desee ver fallar a sus hijos. Escucho a personas decir que la tentación es más fuerte que su propia voluntad. Por esa razón caen en sus redes fácilmente. Comprendamos que la tentación, es el escenario mental que instala pensamientos negativos de todo tipo, que buscan desestabilizarnos y llevarnos a doblegar nuestro deseo de agradar a Dios. Las tentaciones son seductoras a los sentidos y buscan siempre llenar erróneamente un vacío físico, espiritual o emocional. ¿Cuál es tu área vulnerable? Esa que te lleva fácilmente a pecar es en la que necesitas enfocarte hoy. Esos focos de pecado, tienen que estar a metros de nosotros. No existe otra forma de vencer, sino tomando distancia de situaciones o personas que propondrán alimentar equivocadamente ese vacío con el que «todos luchamos».

Vemos a Jesús comenzar su vida de ministerio siendo llevado por el Espíritu al desierto. Allí luego de 40 días sin probar alimento físico, aparece el tentador para «ofrecer». El diablo opera de ese modo, ofertando todo lo atractivo que no tenemos, para llevarnos a que cedamos y perdamos lo que ya tenemos, a costa de fallarle a Dios. No existe otra forma de hacernos FUERTES FRENTE A LA TENTACIÓN, que a través de nuestro hermoso, tierno y amado Espíritu Santo. Por eso su operación en esos momentos es clave. Él nos enviará señales que a veces no detectamos. Por eso tenemos que ser sensibles a su mover y entender que el objetivo de Satanás no es ser amigo de nadie, sino destruir nuestra comunión con Dios.


Todo lo que te aleje de la oración, de congregarte en la iglesia los domingos, de tu tiempo de compartir familiar, de asistir a una reunión de conexión ya sea una célula o grupo de amistad (si asistes a http://www.cbint.org), culminar tus estudios Bíblicos o de discipulado de aula, rendir cuentas a un líder espiritual o pastor, ¡NO VIENE DE DIOS! Te invito a reflexionar en esto y tomar la decisión de dejar a un lado todo lo que te impida crecer. El diablo es sutil para ofrecer, no caigas en su juego de mentiras disfrazadas de medias verdades y te lleve a justificarte, para llevar una vida espiritual a medias. Cuando tengas hambre y lo que tengas al frente sea la comida que te lleva a morir espiritualmente, pide fuerzas al Espíritu Santo de Dios. Él te conducirá e instará a decir no a la tentación. Recuerda que Dios no ha terminado contigo. Suscríbete a este blog y recibirás en tu correo electrónico, notificación cada vez que suba una nueva entrada. Reenvía el enlace de esta reflexión a tus amigos y familiares. Deja tu comentario al final del blog. Abrazo fraterno para todos.

Pr. José Ángel Castilla

2 comentarios

  1. Amén Pastor. Nuestro amado Jesús al conocernos pensó en todo para ayudarnos cuando Él ya no estuviera en la tierra para ayudarnos a permanecer en Él al dejarnos a nuestro favor al Espíritu Santo. Gracias amado

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