Hay personas que no pierden la oportunidad de darle las gracias a Dios desde que inician su día. Se despiertan con una sonrisa en sus labios y tratan de imprimirla a todos cuanto le rodean. Eso se nota en la forma como tratan a los miembros de su familia, a sus compañeros de trabajo y la forma en general como responden a quienes les preguntan algo. La gratitud a Dios y a los demás, tiene un poder tan especial que nos abre todas las puertas, las del cielo y también las de la tierra. Totalmente contraria a la gratitud, es: LA QUEJA. Una persona quejumbrosa, está en desacuerdo, resentida y enojada por algo, de forma PERMANENTE. La pregunta para quienes se quejan de forma constante sería: ¿Qué es lo que no les parece, están en desacuerdo, o están quizás dolidos? ¿Contra qué o contra quién lo están?


Es harto trabajar y tener al lado a una persona que se queja todo el tiempo. La queja es una actitud totalmente tóxica e impide la realización de cualquier meta que nos propongamos. Quienes se quejan, no dejan avanzar, porque hay que darles explicaciones de lo mínimo, si es de día hay queja porque amaneció y está mal. Si es de noche, la QUEJA vuelve a aparecer, porque no les rindió el tiempo. Se quejan de Dios, del empleo donde laboran, de la familia, de lo que tienen y de lo que les hace falta. Estas personas siempre se concentran en lo negativo de las situaciones y de las personas, pero nunca visionan las oportunidades que hay detrás de ellas.

Esta palabra nos insta a hacer las cosas sin QUEJARNOS y sin DISCUTIR. No todo tiene que operar a nuestro favor para poder darse o hacerse. Aprendamos a someternos a circunstancias que aunque contrarias, Dios las permite para enseñarnos. Agradece hoy al Señor, por la vida que te ha dado, los hijos que tienes, los padres que usó para formarte, el hogar donde creciste, los hermanos que aunque no te hables mucho con ellos, hacen parte de tu historia de vida. Brilla con tus palabras y actitudes frente a un mundo difícil y lejano de Dios, en lugar de quejarte. Acerca a tu entorno al Señor a través de tu gratitud y de tus actos. Renuncia a la queja en el nombre de Jesús y recibe un Espíritu de gratitud.


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Pr. José Ángel Castilla