El título de la entrada de hoy, es la promesa que el Espíritu Santo nos entrega, al traer la unción para sanar los daños, como consecuencia del pecado original en el cuerpo, la mente y las emociones del hombre. Jesús proclama la profecía de Isaías capítulo 61 y que leerás a continuación. Es ese instante en el que ingresa a la sinagoga, abre el rollo de la ley, y declara esa profecía escrita 700 años antes, pero que ahora se cumplía en sí mismo. Inicia diciendo: «El Espíritu del Señor está sobre mi.» La palabra “ungir” significa frotar, espolvorear o aplicar un ungüento, pomada o líquido aceitoso sobre aquel a quien se unge. En este caso el Señor venía lleno de poder del Espíritu Santo, cuando fue tentado por el enemigo en el desierto. Esta unción puesta sobre Él, le capacitaba para sanar el quíntuple daño que produce el pecado en nosotros.

El primer daño que produjo el pecado, fue la POBREZA tanto física como espiritual. Adán y Eva perdieron su lugar en el huerto del Edén y la seguridad que les ofrecía la presencia del Padre. Jesús promete entonces, dar buenas nuevas a los pobres. El segundo daño que sana la unción del Espíritu de Dios, es la maldición y quebranto de ENFERMEDADES físicas y emocionales. El pecado enferma el cuerpo y quiebra los corazones, pero el Mesías sanará tus dolencias físicas y vendará cada fractura y trauma de nuestras almas. El tercer daño que el Espíritu restaurará, será pregonar libertad de las cadenas espirituales, a los que se encuentran atados y presos en cárceles de ESCLAVITUD. Allí ingresaron, por falta de perdón, incredulidad, inmoralidad y la ausencia del temor a Dios. El cuarto resultado que contrarrestará el Espíritu, será dar vista a la CEGUERA del hombre.


Vendas invisibles que nos impiden ver la luz de Cristo, la cual es Su poderosa Palabra, para alumbrar la oscuridad y ceguera moral y espiritual. La quinta consecuencia del pecado, es la OPRESIÓN espiritual. El Espíritu traerá libertad, a quien se sienta oprimido y angustiado en el nombre de Jesús. Tómate un momento, para reflexionar en estos 5 daños y su respectiva promesa en esta escritura del día de hoy. Dale gracias a Dios por ese cumplimiento de sus profecías en Jesús. Toda promesa del Señor dicha a través de sus profetas, se han venido cumpliendo, con esto aprendemos que el Padre, es cumplidor de promesas. El Espíritu Santo, está sobre aquellos hijos que han reconocido a Jesucristo como único y suficiente Salvador de sus vidas. Esa misma unción en Jesús, está también en cada uno de nosotros.


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Pr. José Ángel Castilla

5 comentarios

  1. Me queda claro las consecuencias del pecado en nuestra vida y lo delicado que es no ir a la cruz en búsqueda de nuestra sanidad de manera integral y con la ayuda del Espíritu Santo.

    Gracias Pastor por brindarnos conocimiento espiritual.

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  2. Muy buenos días pastor ! Mi señor Jesús me lo bendiga grandemente. Poderoso pastor ! El mensaje de amor de Dios que tiene con nosotros de sanarnos y cuidarnos por su misericordia. Gracias pastor por su guía .

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