¡Aquí estoy Señor!


El Señor no desaprovechaba los momentos que tenía para ir y compartir las buenas nuevas del Reino de Dios. Eso lo hacía como parte del propósito del Padre, para lo cual había sido enviado. Fueron tres años de ministerio terrenal, donde formó a los apóstoles e impactó la vida de multitudes, con su intervención y poder sobrenatural. No hubo nadie que pidiera algo, que se quedara sin su respuesta. Jesús estuvo donde había necesidad. Eso se llama: Estar enfocado y sentir compasión por el perdido. Por esa razón el Señor no podía perder el tiempo. Mantén siempre amado lector, tu enfoque también. Perderse en medio del mucho hacer, nos puede llevar fácilmente a salirnos de los planes de Dios y perder la motivación por la cual le servimos. Que nunca se te olviden las palabras que un día le dijiste al Señor, cuando te comprometiste a ir por el perdido y llevarlo a la reconciliación de su corazón con Cristo Jesús.

En la gran comisión descrita por el evangelista Mateo, nos enseña que VAYAMOS Y HAGAMOS DISCÍPULOS. Un buen seguidor, nos imitará y nosotros tendremos la responsabilidad de seguir a Jesús, pero también someternos a nuestras autoridades espirituales terrenales. Cuida tu lenguaje y tu comportamiento para que no hagas caer a un débil en la fe. Muchos querían que Jesús se quedara con ellos y lo más seguro, era para verle hacer milagros de sanidad y libertad. La sorpresa de muchos fue verlo partir hacia otras ciudades, porque debía continuar haciendo milagros y siendo respuesta en donde había necesidad. Algunos a veces no comprenden el trabajo pastoral y pretenden una disponibilidad 24/7. Cada vez que me tomo el tiempo de discipular a alguien, procuro ser paciente para escuchar (al principio hay mucha expectativa de ser escuchados y recibir toda la atención posible).

El tema se complica, cuando la intención de esa persona sea poner su mirada en el hombre, antes que en Dios. Allí debemos enfocar a ese nuevo discípulo en Cristo Jesús, para que pueda así crecer a su imagen. Por eso debemos recordar esas palabras de compromiso que un día le dijimos al Señor. Quizás pudiste haberle dicho: Aquí estoy, heme aquí, cuenta conmigo. Renueva en este día tu compromiso de servicio y la pasión por el evangelismo. Recuerda que Dios no ha terminado contigo. Suscríbete a este blog y recibirás notificación cada vez que suba una nueva entrada. Reenvía el enlace de esta reflexión a tus amigos y familiares. Deja tu comentario al final del blog. Abrazo fraterno para todos y feliz fin de semana.

Pr. José Ángel Castilla

2 respuestas a “¡Aquí estoy Señor!

  1. Buen día Pr. José A, Bendiciones.
    Siento que esta palabra me llega mucho al corazón, ayer fue un día de gran bendición «me gradué como discípulo de Cristo» en CBI Internacional. Será un reto más y un comienzo para apersonarme de esa gran comisión que Dios nos ha demandado (proclamar su Palabra y hacer más discípulos para Él). Esto apenas comienza y espero que Dios me dé la fortaleza y la sabiduría para poder dar una palabra de aliento al necesitado.

    Dios le bendiga enormemente

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