TERREMOTO


Hace algún tiempo disfrutando de unos días de vacaciones en familia, llegamos a un parque temático y entramos a una cabina, que simulaba la intensidad de los movimientos de un terremoto según la escala de Richter. Pudimos sentir en esa simulación, desde el más leve hasta el más fuerte de los movimientos telúricos. La gran diferencia entre un temblor simulado en cabina y uno real, es que todo estaba controlado y no había peligro. En un terremoto real de alta escala, todo es un CAOS TOTAL. Recordando esa experiencia, medité en todas aquellas cosas que HEMOS PERMITIDO que desestabilicen nuestras emociones en éste año, a tal intensidad que hemos sentido que todo tembló en nuestra vida, haciéndo que perdamos el CONTROL.

El devastador terremoto de 1.983 en la ciudad de Popayán, cambió la forma de construir edificios en Colombia. A partir de allí el código de sismo resistencia, exigió vigas de amarre a la altura de los pedestales de los cimientos, en ambos sentidos. Éstas vigas contrarrestan un movimiento telúrico, y minimizan los riesgos del colapso.

PARA REFLEXIONAR:

¿Qué te desestabiliza las emociones haciéndote perder el control?

¿Hasta dónde has llegado como consecuencia de un terremoto emocional?

¿Sientes que Dios o la vida han sido injustos contigo?

¿Cuál es ese talón de Aquiles o área de tu vida que no te pueden tocar porque estallas?

Quien amarra nuestros cimientos entre si, es el Espíritu Santo, sujetándonos desde la base y dándonos el auto control que necesitamos. Mira si te volviste intolerante a ciertas personas o situaciones específicas. Con sólo escuchar el nombre de alguien, o el sonido de su voz, ¿Es motivo para que te llenes de amargura y que te salgas de control? El Espíritu Santo te llevará a identificar la situación concreta desde la base, para que trabajes en esa inestabilidad.

Es posible tener autodisciplina a través del Espíritu Santo. De esa manera, evitamos salirnos de casillas para no ofender, como reacción al terremoto emocional que nos producen las actitudes de CIERTAS PERSONAS. Recuerda que nada será mejor que experimentar el gozo y la paz del Señor. No entregues el control de tus emociones a nadie más que al Espíritu Santo de Dios. Nadie debe hacerte perder el control. Si sucede es porque Tú lo PERMITES. Respira profundo, da una vuelta a la manzana, ora, escucha una adoración que ministre tu alma y suelta el celular para evitar la tentación de responder ofensivamente si el descontrol te lo produjo LEER ALGO POR ESE MEDIO. Bendice a esas personas que consideras están produciendo un terremoto emocional en ti.

Los movimientos telúricos emocionales siempre vendrán, PERO NO TE HARÁN COLAPSAR. Dios continua trabajando en tu carácter. Reconocer que eres frágil y barro en Sus manos, ya es un gran avance. Recuerda que Dios no ha terminado contigo. Suscríbete a este blog y recibirás notificación cada vez que suba una nueva entrada. Reenvía el enlace de ésta reflexión a tus amigos y familiares. Deja tu comentario al final del blog. Abrazo fraterno para todos.

Pr. José Ángel Castilla

3 respuestas a “TERREMOTO

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