Con los brazos en alto


Josué hizo lo que Moisés le ordenó y peleó contra el ejército de Amalec. Entre tanto Moisés, Aarón su hermano y Hur su cuñado, subieron a la cima de una colina cercana. Mientras Moisés sostenía en alto la vara en su mano, los israelitas vencían la batalla; pero cuando él bajaba la mano, dominaban los amalecitas. Hubo un momento en que se le cansaron tanto los brazos, que ya no podía sostenerlos en alto. Aarón y Hur le pusieron una piedra a Moisés para que se sentara y se pararon a su derecha e izquierda y le sostuvieron las manos en alto. Las manos de Moisés, se mantuvieron firmes hasta el atardecer. Como resultado de esto, Josué aplastó al ejército de Amalec en la batalla. Esta poderosa historia que acabo de parafrasear, nos inspira a mantener los brazos en alto en señal de dependencia del Señor, pero también de victoria frente a nuestras batallas personales, sean económicas, emocionales, espirituales o familiares.

Orar por las necesidades de otros, siempre será más fácil y cómodo que hacerlo por las propias. Sobre todo cuando la necesidad toca a uno de nuestros seres queridos. La semana pasada mi padre ingresó a la clínica para combatir una infección cutánea que llevaba meses sin sanar y terminó vivendo dos episodios convulsivos en menos de una hora, razón por la cual, tuvo que ser ingresado a la UCI para ser estabilizado. Es allí donde la batalla contra los malos pensamientos se intensifica y necesitamos pararnos en la brecha y orar sin cesar. Pese a que no dejé nunca de creer en lo que Dios podía hacer, sí necesité que me levantaran los brazos. Algunos creen que los pastores no tenemos alma y nada nos atribula. El Señor me rodeó de apoyo espiritual a través de oraciones, Palabras, llamadas, canciones de adoración que me hicieron sentir como Moisés frente a la batalla contra los amalecitas. Mis brazos estuvieron y siguen arriba. BENDIGO LA VIDA DE TODOS LOS QUE SE UNIERON PARA ORAR POR MI PADRE, MIS HERMANOS Y POR MI VIDA. Dios recompense sus vidas al 100 por 1.

Aunque mi padre continúa aún hospitalizado, el parte médico es favorable y la intervención divina fue indiscutible. A DIOS TODA LA GLORIA. En su juventud Moisés pensó que la única manera de ganar una batalla era peleando, ahora estando en su madurez, dejó que Josué peleara, mientras él hacía el trabajo más importante: orar por la victoria. El destino de Israel en la batalla dependía de la intercesión de Moisés, ya que cuando él oraba, Israel prevalecía y cuando paraba de orar prevalecía Amalec. Hay situaciones que no habrá otra manera de verlas minimizadas y vencidas en nuestra vida, sino es orando. El Señor te enviará ángeles con rostros humanos, para que te levanten los brazos cuando sientas desfallecer. Recuerda que Dios no ha terminado contigo. Suscríbete a este blog y recibirás notificación cada vez que suba una nueva entrada. Reenvía el enlace de ésta reflexión a tus amigos y familiares. Deja tu comentario al final del blog. Abrazo fraterno para todos.

Pr. José Ángel Castilla

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Una respuesta a “Con los brazos en alto

  1. Amén Pastor. Dios guarde la vida de su padre Pastor y le de la victoria anhelada en su corazón.
    Muchas veces nos sentimos cansados, desanimados y frustrados por querer ver victorias inmediatas. Cuesta tanto el esperar porque requiere de mucha persistencia, sobretodo cuando se trata de ver la victoria de Dios en otros.
    Gracias al Señor por los instrumentos que Él pone y usa para ayudarnos a permanecer levantando los brazos para ver su gloria.

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