¿EXISTE ALGO DIFÍCIL PARA DIOS?

El próximo mes de julio cumplo treinta años de caminar con el Señor. Antes de tomar la decisión de hacerme su discípulo y crecer espiritualmente, era muy negativo y pesimista. Exageraba los problemas como si los mirara a través de una lupa. Mendigaba el afecto y la atención de los demás. Todo eso pasaba porque mi foco no estaba puesto en Jesús, sino en ver cómo solucionaba mis cargas y problemas a mi manera o creía que otros debían resolverlos por mí. No sabía, que por muy grandes que fuesen mis circunstancias, nunca podrían opacar y minimizar el poder del Señor. Desde que descubrí el amor mas grande: EL DE DIOS, me deleito en leer aquellos pasajes de la escritura en donde mi fe se vea alimentada y altamente desafiada.

Responde:

¿En que área de tu vida has pensado que hay algo difícil para Dios?

¿Qué estás afrontando en estos momentos, que necesites una medida extra de fe?

¿Te has llenado de dudas e incredulidad?

¿Qué respuesta extraordinaria de parte del Señor, estás esperando que ocurra?

La respuesta a todo lo anterior la encuentras en la Biblia. La fe se alimenta y nutre, OYENDO LA PALABRA DE DIOS y no a algunos motivadores profesionales o influencers que centran su discurso en lo humano y nunca en lo divino. Encantan a sus multitudes que pagan dinero por escucharlos y no ven cambios y transformaciones en sus vidas. El hombre sin Dios no podrá ser restaurado, renovado y transformado. De forma personal, no creo en cambios radicales y permanentes en una persona, sin la intervención divina.

En este pasaje el Señor le pregunta a Abraham respecto a la risa de su esposa Sara al escuchar la promesa que les daría un hijo, siendo ambos avanzados de edad. Las promesas de Dios tienen un término. Dios dijo que en un año los visitaría con un hijo y pasó por encima de un imposible físico. Ya los días de tener relaciones intimas y ciclos menstruales había pasado. Ambos habían perdido la esperanza de abrazar un bebé. Y DIOS LO CONCEDIÓ porque Él nunca llega tarde.

No te llenes de miedo como Sara. Por eso se rió y puso el nombre Isaac, cuyo significado es risa. Hay un hijo de la promesa del que te embarazas hoy, tienes que anhelarlo, amarlo y verlo como un regalo que llegará en el perfecto tiempo de Dios. No te sientas demasiado viejo que digas: ¡Es muy tarde cómo para recibirlo! Recuerda que nada es demasiado difícil para nuestro Dios, el cual es fiel en terminar lo iniciado en ti. ¡Recibe tu milagro! Suscríbete a este blog y recibirás notificación cada vez que suba una nueva entrada. Reenvía el enlace de ésta reflexión a tus amigos y familiares. Deja tu comentario al final del blog. Abrazo fraterno para todos.

Pr. José Ángel Castilla


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¡Qué mal ejemplo!

Somos el resultado de la suma de valores y antivalores que de pequeños, nos modelaron en casa. Ser puntuales, honestos, responsables, decir la verdad, vestir pulcramente por poner algunos ejemplos, nos lo forjaron nuestros padres, abuelos o referentes. De igual manera vimos malos ejemplos y antivalores como: Deshonestidad, decir mentiras, irresponsabilidad, robar, violencia verbal o física, machismo, irrespeto a la mujer o ridiculizar al hombre, adulterio de uno o ambos padres, lenguaje soez entre otros. ¿Cuál fue el mal ejemplo que recuerdas te modelaron en tu casa cuando eras niño? Si no permitimos la obra del Espíritu Santo en nuestra voluntad y carácter, terminamos llevando a nuestra siguiente generación a repetir la misma historia de antivalores que nos modelaron a nosotros.

Escuché a un adolescente decirme, cómo en su casa el dinero que ahorraba con esfuerzo, lo terminaban hurtando miembros de su propia familia y nunca lo devolvían cuando lo reclamaba. Me estremeció escuchar algo así y me pregunté: ¿Cuáles son los valores que estamos sembrando en nuestros hijos? Es triste que cosas así, pasen en hogares donde se habla de Dios. Trabajemos en lo que observan nuestros hijos de nosotros. Si no modelamos, perdemos autoridad al momento de exhortarles. Es triste que un hijo nos diga: ¿Y tú qué vienes a hablar? ¡No eres un buen ejemplo para mi! Dan ganas de llorar escuchar cosas así. Las motivaciones del corazón vacío pueden ser insaciables. Si te detienes sólo a codiciar, terminas alimentando pasiones y caprichos producto de los mismos faltantes infantiles.

Santiago nos muestra luchas externas como resultado de un conflicto interno que ha salido a la superficie. Deseamos algo pero no lo tenemos y las metas de vida siempre tendrán hambre. Apetito insaciable de: bienes, dinero, reconocimiento, éxito, progreso, sexo, diversión y relaciones. Revisa tus metas y motivaciones. Si sólo deseas «tener», necesitas rendirte a Dios y pedirle perdón por la codicia. Comprométete a sembrar nuevos valores en tu familia. Recuerda que Dios no ha terminado contigo. Suscríbete a este blog y recibirás notificación cada vez que suba una nueva entrada. Reenvía el enlace de ésta reflexión a tus amigos y familiares. Deja tu comentario al final del blog. Abrazo fraterno para todos.

Pr. José Ángel Castilla

 

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SIN AMOR NADA SOMOS

Una de las primeras verdades que aprendí a escribir en mis años preescolares, fueron las repetitivas planas que la maestra nos dejaba de tarea, con la frase: DIOS ES AMOR. Tomó mucho tiempo para que esa tarea infantil, pero de gran VERDAD, se revelara a mi corazón y la creyera, como la gran base del evangelio que creo, comparto y busco modelar. Si ese fundamento, no está claro en nuestra vida, vana es nuestra fe. Sólo conoceremos y repetiremos versículos bíblicos, que serán como semillas sembradas en terreno de pedregales, hostiles, duros, pero totalmente carentes de amor, porque no hemos permitido que ese profundo amor nos transforme y afecte nuestro comportamiento. He visto a cristianos reírse de las personas amorosas y cariñosas. ¿Qué evangelio pretendemos entonces modelar? Amar no es de débiles sino todo lo contrario. Sin amor somos frágiles y dependientes de la aprobación de los demás. Jesús nos enseñó que la ley se resumía en un solo mandamiento: AMAR A NUESTRO PRÓJIMO COMO A NOSOTROS MISMOS.

Tendemos por la naturaleza caída con la que luchamos, a ser egoístas. Razón por la cual, amar incondicionalmente no es fácil. El ingrediente más importante en nuestras relaciones se llama AMOR. Estamos llamados a mostrarlo a los demás creyentes y también a los débiles en la fe. El Señor desea que todos seamos conocidos por una razón: PORQUE NOS AMAMOS. Dios nos regaló diez mandamientos: Cuatro de ellos nos hablan de nuestra relación con Dios y los seis restantes, nos instan a la buena relación con nuestros semejantes. Luego entonces, las relaciones son muy importantes para el Señor y todos sus mandatos, nos hablan de ellas. Es clave como un gran rector de vida, llevarnos bien con Dios, con nosotros mismos y con la gente, antes que pensar sólo en esforzarnos en sólo tener o llenarnos de cosas. No podemos dejar que las ocupaciones cotidianas, nos roben el tiempo que necesitamos, para que sea invertido en cultivar buenas relaciones.


EL SENTIDO DE LA VIDA ES AMAR A DIOS Y A LA GENTE. Reflexiona en estas verdades y toma decisiones respecto a las personas difíciles de amar y también aquellas a las que te cerraste emocionalmente, porque las consideraste tóxicas. Decide en la vida, basado en los principios de Dios, no en emociones o lo que mejor te parece. Nunca olvides que el Dios de amor no ha terminado contigo. Suscríbete a este blog y recibirás notificación cada vez que suba una nueva entrada. Reenvía el enlace de ésta reflexión a tus amigos y familiares. Deja tu comentario al final del blog. Abrazo fraterno para todos.

Pr. José Ángel Castilla

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